viernes, 1 de septiembre de 2017

Pienso para frotar el tiempo

Me acuerdo mucho de ti cuando estoy en casa,
por tonterías,
ese abridor que te llevaste,
la ropa que te has dejado,
la taza que te regalé,
el juego de cuchillos...

Me acuerdo mucho de ti,
no es que la casa se me haga grande, al contrario,
pero hay pequeños detalles de la vida diaria
que me hacen pensar en ti.
Quisiera saber cuánto falta para que
esas cosas ya me pertenezcan sólo a mí.

Me acuerdo mucho de ti,
aunque me encanta vivir sola:
tener tiempo
y espacio para pensar,
pienso mucho y extrañamente
eso me hace feliz.

Me acuerdo mucho de ti,
y me pongo triste
pero sé que no te quiero desde hace tiempo.

miércoles, 12 de julio de 2017

Relatos extraordinarios (Mistress America)

A veces conoces a una persona y todo sucede de una forma extraordinaria, es uno de esos encuentros rodeados de magia, como si todo hubiese sido pensado o planeado así por otra persona antes.
No es más que un encuentro, una mirada o conversación intensa, no hay forma de volver a hablar o quedar, pero no importa porque tú sabes que si se tratara de una novela o película (y todos sabemos que la vida lo es) los protagonistas se volverían a cruzar más adelante.
Y mientras eso ocurre, te dedicas a vivir de la forma más intensa posible porque no quieres que tu libro sea un coñazo.

miércoles, 14 de junio de 2017

Teoría del azar


 
Antes creía en el karma  o en la justicia poética, pero cada vez estoy más convencida de que es el azar quien de una mágica manera siempre coloca las cosas en su sitio.



lunes, 15 de mayo de 2017

Plegarias

Hay dos cosas en el mundo que para mí tienen carácter divino: una son los gatos, la otra los hongos alucinógenos. (Lo de Chuck Berry es algo diferente). Esos son mis dioses y a ellos venero y rindo culto.
Por eso estos días, con una vida que ha venido y otra que se acaba de ir, les he estado rezando. ¿Acaso no rezamos todos?

 

martes, 4 de abril de 2017

"Escribir un poema se parece a un orgasmo"



Quisiera escribir un poema que sirviera para algo
y no me refiero a ganar un premio o conseguir reconocimiento o dinero.
Quisiera escribir un poema que removiera conciencias
y no me refiero a salir a las calles con pancartas y gritando consignas.
Quisiera escribir un poema que hiciera cambiar a la gente
y no me refiero a firmar todas las peticiones que vemos en las redes sociales.
Quisiera escribir un poema que consiguiera por un momento que nos metiéramos en la piel de esa persona que vive y duerme en la calle a la que todos ignoramos,
del cerdo minutos antes de morir en el matadero
o de la mujer a la que violan entre cuatro y luego todos cuestionan.

Pero si busco ente mis poemas,
no hablan más que de banalidades existencialistas o desamor.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Que la vida iba en serio...

Leer los suplementos culturales y darte cuenta, de pronto, de que ya nunca formarás parte de una antología de Jóvenes Poetas.

jueves, 14 de enero de 2016

Las protagonistas eran ELLAS

Hace unos días ví la primera película de Antonio Banderas, Locos en Alabama, en la que dirige a la que por entonces era su mujer, Melanie Griffith. En cuanto la ví salir a escena, mi mente se acordó de inmediato de La dama de Shangai que dirigió Orson Welles, pero que no cunda el pánico entre los más ortodoxos que no pretendo equiparar los talentos de uno y otro (ni Banderas y Welles ni, mucho menos, Griffith y Hayworth).
En realidad, pensé en cómo cada uno de ellos retrataba a la que en ese momento era su esposa. Mientras que Antonio enfundaba a su mujer en papel hecho a medida donde ella pudo desplegar todo su talento y con un vestuario y estilismo de lo más favorecedor; Orson dirigía a una Rita Hayworth muy poco favorecida (que mira que es difícil) despojada de su increíble y característica melena pelirroja.



Y aunque la actuación de Rita es más que decente, su papel de arpía calculadora es mucho menos agradecido que el de Melanie, que tiene un personaje lleno de matices, que cabalga en todo momento entre la comedia y el drama y que se mete en el bolsillo al espectador desde el primer momento.




La conclusión de todo esto es que me cae mejor Antonio que Orson, que siempre me ha caído un poco gordo.Y he de reconocer que tampoco le considero tan buen director como  se le suele considerar, para mí es un poco como Borges: están llenos de talento, técnica e inteligencia, pero ambos dirigen/escriben desde el intelecto, demasiado asépticamente, como si no lograran salirse de sí mismos, de su universo.
Pero no penséis que soy de esas que no separa al artista de la persona, hay artistas a los desprecio profundamente como personas y de los que soy, pese a ello, gran admiradora de su obra, como Picasso o Polansky. Aquí no incluyo por ejemplo a Elia Kazan, porque considero que, aunque su comportamiento durante la caza de brujas fue reprochable, ha sido magnificado en cierto modo, pero eso ya da para otro post y con suerte publico otra entrada antes del verano.